Mar. Ago 16th, 2022

Asesinan a dos mujeres este jueves, solo uno de los casos generó el repudio de la clase política

Era cerca del medio día, cuando la joven Valeria Cruz Medel, hija de la diputada federal Carmen Medel, fue asesinada por un comando armado mientras se ejercitaba al interior de un gimnasio, muy cerca del palacio municipal de Camerino Z. Mendoza. Por la mañana, a 320 kilómetros de ese lugar, otra mujer había sido asesinada de un disparo en la cabeza, un crimen que se sumará a la larga lista de feminicidios en Veracruz.

Valeria contaba con apenas 22 años, originaria de Coatzacoalcos y era estudiante de la carrera de Medicina en la Universidad Veracruzana (UV). Su vida quedó truncada cuando un grupo de personas armadas ingresó al local para acribillarla, logrando huir impunemente.

Ahí, entre los aparatos de ejercicio, con su blusa negra y short azul, quedó tendida sobre el piso. A 251 kilómetros, mientras el diputado del PT, Benjamín Robles realizaba su participación en la sesión de la Cámara de Diputados, la madre de Valeria, la diputada por Morena, Carmen Medel, recibía una llamada telefónica en la que se le informaba de la tragedia.

Al entrar en crisis nerviosa, la sesión fue suspendida por algunos minutos en el Congreso. La clase política se volcó a condenar los hechos, exigiendo al gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, y al fiscal Jorge Winckler Ortiz, salir a dar la cara por estos hechos, en los que se había arrebatado la vida de la joven.

En la red social Twitter el hecho se convirtió en tendencia, con cerca de 57 mil menciones para Morena, más de 16 mil tweets para Valeria y miles de menciones más para la diputada Medel.

El senador Martí Batres manifestó a nombre del Senado, su solidaridad para con la familia de la diputada Carmen Medel, mientras la Comisión Nacional de los Derechos Humanos expresó sus condolencias y condenó el asesinato de la joven.


“Toda mi solidaridad en estos momentos a la compañera Carmen Medel, el cobarde asesinato de su hija no debe quedar impune. Urgimos al Fiscal a que dé con los culpables de este y de los más de 1,520 homicidios que se contabilizan en Veracruz tan sólo en 2018”, escribió en su cuenta el gobernador electo Cuitláhuac García Jiménez.


A través de un comunicado, el gobierno de Veracruz informó de la suspensión de la gira de trabajo que realizaba en esos momento el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, quien convocó a una reunión urgente a los secretarios de Gobierno, Seguridad Pública y al fiscal general, además de que solicitó el apoyo de la Procuraduría General de la República para el esclarecimiento de los hechos.

A tal solicitud se unió Morena. Manuel Huerta expresó la necesidad de que sea la PGR quien investigue los hechos, en virtud de que no confían en la capacidad de las autoridades locales. En un comunicado, se enfatiza que la joven no había quedado atrapada en un fuego cruzado, sino que el comando la había atacado directamente, por lo que no se debía descartar un móvil político en la investigación.

Por la noche, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador envió sus condolencias a la familia de la diputada Medel y se comprometió a hacer lo necesario para frenar la violencia que afecta a todo el país.


De acuerdo con la consultora en materia de seguridad Etellekt, durante el proceso de transición actual, se ha cometido el asesinato de 34 políticos y 19 familiares, en el periodo comprendido entre el 2 de julio y el 8 de noviembre. Siendo Puebla y Veracruz las entidades que concentran el 30 por ciento de estos homicidios, entre ellos el de Valeria.

Mientras esto ocurría y transcendía a nivel nacional, en la ciudad de Poza Rica, una familia lloraba el asesinato de otra joven mujer, ama de casa y dedicada a la venta de nieves.

Rocío Ortíz Hernández tenía ya 38 años. Caminaba muy temprano sobre la calle Zinapecuaro, en la colonia Círculo Michoacano, cuando fue sorprendida por sujetos desconocidos, quienes sin mayor advertencia, le dispararon en la cabeza, perdiendo la vida de manera casi inmediata.

De blusa a rayas y pantalón de mezclilla azul, con tenis morados, el cuerpo de Rocío quedó tendido la mitad sobre la acera y la otra parte sobre el pavimento. Acurrucada en el piso, parecía que dormía, mientras su sangre escurría por la banqueta. Tres cartuchos percutidos y una ojiva fueron hallados en el lugar.

No era familiar de ningún político. Su vida transitó entre la pobreza, en una de las colonias de la periferia de la urbe petrolera. Desde niña acompañaba a su padre a vender nieves en un triciclo en la calurosa Poza Rica, cuando llegaba la temporada invernal, cambiaban esta actividad por la venta de atole.

En comparación con las menciones en el caso de Valeria, los comentarios en las redes sociales la criminalizaban, prejuzgando que la habían asesinado porque seguramente debía algo o andaba en malos pasos. No hubo un mensaje del gobernador, ni siquiera del presidente municipal. Su caso, como el de muchas otras, pasará a engrosar las estadísticas de la inseguridad.

Basta recordar que la entidad se ha convertido en el segundo lugar nacional por el número de feminicidios y cuenta con dos alertas de género. El Observatorio Universitario de Violencias contra Mujeres, de la UV, reportó 92 asesinatos al cierre del primer semestre de este año.

#Actualización

Por la noche, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares expuso en rueda de prensa que la joven Valeria fue confundida con otra mujer.

Édgar Escamilla

Por Editor

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